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Ciarina y Cinaropicrina
La Ciarina es una sustancia acre y aromática que está presente
en todas las partes de la alcachofa, sobre todo en sus hojas. No
sólo confiere a la planta su característico sabor amargo sino
también la mayoría de sus propiedades terapéuticas y
protectoras. Es un ácido fenólico que se emplea en
productos de fitoterapia para mejorar el funcionamiento
hepático, biliar y renal.
Combate la anemia y arteriosclerosis. La Ciarina se puede
producir de forma sintética, pero aunque iguala en sabor a la
natural, su acción es casi inactiva desde el punto de vista de
la salud.
La Cinaropicrina es otro de los componentes amargos aislados en
la alcachofa. Es similar al “diente de león”, muy importante en
la fitoterapia. La Cinaropicrina tiene una comprobada acción
anticancerígena, según recientes investigaciones científicas.
LA LIMPIEZA DE LA
ALCACHOFA
La alcachofa es una de las
verduras que se limpia de forma más esmerada y entretenida,
además de rápida para evitar su ennegrecimiento. Hay que cogerla
por las hojas, cortar la punta del tallo y pelarla. A partir de
ahí se deshoja desde la base, quitándole todas las hojas verdes,
oscuras y gruesas. Estas son las más ásperas. Se realiza esto
hasta que aparezcan las más claritas.
En función de su preparación habrá que quitarle una mayor o
menor cantidad de hojas externas. Tras todo ello es recomendable
apoyar la alcachofa sobre una tabla para cortar las puntas de
las hojas con un corte limpio. Hay que cortarlas por la mitad a
lo largo, frotarlas con limón y se van colocando en una cazuela
con agua fría y medio limón. Una vez limpias se pueden cocer,
asar al horno o hacer a la plancha.

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